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Adelante visitantes:

Encontrarán aquí ficciones breves, cuentos brevísimos que he venido escribiendo, la mayoría en el marco del "Taller de La Marina de Ciudad Ficticia" que ha sido y es mi hogar literario desde hace muchos años. Sean ustedes bienvenidos a leer y comentar.

sábado, 30 de julio de 2011

Alimento matinal

Por las mañanas aún con la taza de café humeante en su mano, abre los postigos para que el sol entibie la habitación. Ansioso, espera a que la mujer de tacos altos, que repiquetean sobre la baldosa de su vereda, pase frente a la ventana. Su corazón danza irreverente a medida que el golpeteo se aproxima y solo él puede oír las pisadas entremezcladas con el bullicio de la calle. Entonces como un aletear de palomas, se presenta el instante que tanto aguarda, ahí mismo, tras el cristal... Respira profundo y retiene el aire hasta que el sonido se aleja. Cuando ya no lo distingue, se dirige al sofá y, apoltronado, sin cerrar los ojos, imagina un campo de tréboles floridos por donde la dueña de los zapatos y él, a pesar de su ceguera, corren descalzos.

miércoles, 27 de julio de 2011

Confusiones



El hombre de sus sueños se le apareció a Gregoria, la lavandera, con un anillo de diamantes.
El hombre de sus sueños se le apareció a Eleonora, la niña de la casa, traía una vasija de leche, y miel para untar el pan.
La mujer de manos ajadas, al ver en su anular la joya y en la mesa de la muchacha el néctar, dijo: 
—Señorita, volvamos a soñar, yo no quiero esta piedra —ambas estuvieron de acuerdo. 
Y al despertar de la siesta, exquisiteces cubrían el mantel de Gregoria; oros y brillantes, el cuerpo de Eleonora. 
No se puede confiar en los hombres de los sueños, equivocan muy fácil la dirección.


Publicada en la revista digital La Esfera Cultural, el 4 de agosto 2011 

viernes, 22 de julio de 2011

Sumisión


–¡Desnúdate! –ordenó el hombre.
La mujer se quitó con lentitud la ropa, luego la piel.


Publicada en La Jornada Semanal - Domingo 5 de junio de 2011 Num: 848, en la revista digital La Esfera Cultural el 29 de julio de 2011 y en Ficción Mínima 15 de junio 2009

La niña en la luna


Todas las mañanas se miraba al espejo y con desconcierto veía el lunar situado en un lugar distinto al del día anterior. Ora en la mejilla izquierda, ora en la derecha. A veces rozando el labio superior y otras en el mentón. Pasadas las horas, se deslizaba hacia el cuello. Hasta que cierta vez se ausentó del rostro y fue a posarse en el borde del oído, como una perla negra en su concha dorada. Tenía la sensación que él le susurraba suavecito. Pero luego desapareció, misterioso. 
Desde hace un tiempo, ella oye voces en el interior de su cabeza. Sospecha que es el andarín que se ha metido en el hueco, penetrando en el intrincado laberinto de sus fantasías más profundas y desde allí, cosquillea sus pensamientos para que hablen en voz alta. Los demás dicen que ella es una lunática. Ella, sólo espera que el pequeñín se decida a salir de su escondite.

Mención honorífica del Concurso LXXII - septiembre 2005, del Taller de Minicuento de Ficticia

Acordes para un tango



Por tus ojos acecha el arrabal
—¿Cómo te llamás? —pregunto.
—Malena —respondés con voz quebrada mientras la melodía se introduce en el escote buscando tu cuerpo que huele a madreselvas, se adhiere al talle y cuesta abajo por la seda de las medias, acompasa tu paso presuroso.
Aligero mi andar para alcanzarte. Pero ya sabés que sólo serás canción, y vas tomando distancia envuelta en la neblina de una llovizna gris.

Publicada en Ficción Mínima - 15 de junio de 2009